
El Real Madrid destronó al campeón, el Regal Barcelona, a lo grande (74-91) y recuperó el cetro copero diecinueve años después, en un partido en el que los de Pablo Laso fueron fieles a su estilo de juego ofensivo. Dominó el partido el equipo blanco de principio a fin. No tuvo el Barça ni una sola ventaja en todo el encuentro y sucumbió ante los encantos de Sergio Llull, elegido mejor jugador de la final (MVP) y de Jaycee Carroll, que lideraron las operaciones en ataque.
Llull (23 puntos, 5 asistencias, 25 valoración) fue determinante en el primer tiempo. Carroll (22 puntos, 4 rebotes, 27 valoración), en el segundo, cuando abortó la única reacción del Barça en todo el partido, que le llevó a situarse a un punto (51-52), a 3:53 del final del tercer cuarto.
A la carrera, como a Sergio Llull y a su entrenador, Pablo Laso, les gusta. Fuera corsés, baloncesto directo sin especular, un juego llevado al uno contra uno más que al colectivo, el hábitat en el que mejor se encuentra el Real Madrid. Una fulgurante puesta en acción ante la cual el Barcelona no tuvo respuestas. Begic y Mirotic controlaban el juego interior y el Madrid se movía al ritmo de Llull, un escolta metido a base con lo positivo y lo negativo que ello supone. Dos triples y diez puntos en el primer cuarto del madridista llevaron a su equipo a dominar la situación. Sada lo intentó detener, sin éxito.
Las diferencias se movieron entre los cuatro y los seis puntos en el primer cuarto. En el segundo, Xavi Pascual revolvió en el amplio fondo de armario de su banquillo. Puso en juego a Fran Vázquez, pero sin hallar soluciones. Begic puso la máxima ventaja para su equipo (23-32, m.14) ante un Barça colapsado en ataque. Llull cerró el segundo cuarto con un triple sobre la bocina. Hacía mucho que los azulgranas no encajaban tantos puntos en veinte minutos (33-42).
El mejor Barça se vio en el tercer cuarto. Aparecieron Navarro y, sobre todo Lorbek, continuó el trabajo de N’Dong y el Real Madrid, por una vez, sintió la presión. Los azulgranas parecía que habían encontrado el antídoto (51-52), pero no fue así. Fue el momento en el que apareció Carroll, excelso a partir de entonces. En el último periodo anotó desde todas las posiciones, defendió, pasó y reboteó. Llull culminó otro magnífico partido y el Real Madrid ganó a la grande (74-91) a su máximo rival. Fue una noche redonda para un equipo que conquistó una Copa que no levantaba desde 1993.
Barcelona 74 (17 + 16 + 23 + 18): Huertas (2), Mickeal (10), Eidson (5), Lorbek (15), N’Dong (19) -cinco inicial-, Sada (-), Navarro (16), Vázquez (2), Wallace (-), Ingles (-) y Rabaseda (5).
Real Madrid 91 (22 + 20 + 23 + 26): Llull (23), Singler (4), Suárez (9), Mirotic (9), Tomic (2) -cinco inicial-, Begic (10), Rodríguez (2), Pocius (6), Reyes (2), Carroll (22), Velickovic (2) y Sanz (-).
Árbitros: Hierrezuelo, Pérez Pizarro, García González. Eliminado: Tomic (m.37).
Incidencias: Asistieron 15.128 espectadores a la final de la Copa del Rey disputada en el Palau Sant Jordi de Barcelona. Se trata del partido con más asistencia de público en la historia de esta competición. Sergio Llull fue elegido mejor jugador de la final (MVP).


