SUBMARINO
Autor: Joe Dunthorne
Editorial: Suma de Letras
Número de páginas: 421
Precio Aproximado: 17 euros (10 euros ebook)
Formato: 14 x 23 (rústica hilo) y ebook
Oliver Tote tiene 15 años y entre sus fuentes de educación y conocimiento del alma humana se cuentan los shows matinales de televisión, donde las parejas infieles se someten al detector de mentiras y se sacan la piel a tiras. En la escuela no puede resistir la tentación de unirse al grupo de colegas abusones y hundir en el fango a la gorda de la clase. Luego tiene mala conciencia y por eso le escribe a la chica un manual de autoayuda para que evite en el futuro lo ir de víctima. En casa lleva un control exhaustivo de la frecuencia, duración e intensidad de las relaciones sexuales de sus padres. Como hijo único, una de sus grandes preocupaciones es evitar que el matrimonio de sus progenitores, que ya está bastante tocado del ala, termine yéndose a pique definitivamente. Su otra meta es perder la virginidad antes de cumplir los 16, la edad legal para estrenar condones.
Con mucho humor y una riqueza de lenguaje apreciable, Joe Dunthorne describió desde sus 25 años en Submarino la mezcla de ingenuidad, confusión, empecinamiento y maldad, que circula por la mente de Oliver. “El lector puede hartarse del mal rollo del personaje en un capítulo y decidir que no quiere saber nada más de él y descubrir en el capítulo siguiente su lado generoso y más atractivo”, comenta Dunthorne.
El protagonista relata en primera persona lo que hace y piensa, con una vena cómica que es uno de los enganches de la narración. “Puede que sea en cierto modo una sátira de la familia de hoy, pero es en todo caso una sátira cariñosa, sin cinismo ni resentimiento”, afirma Dunthorne. Lo que comenzó siendo un cuento, terminó convirtiéndose en una novela, muy bien acogida cuando se publicó en el Reino Unido y de la que se ha hecho una adaptación cinematográfica. La crítica la ha comparado con El guardián entre el centeno de J.D. Salinger y con El libro de Rachel, de Amis. “Vivimos en una época analítica, bombardeados por los libros de autoayuda, los programas de televisión en los que la gente anda contando sus intimidades y las revistas obsesionadas con la imagen, diciéndote cómo perder estómago en seis semanas y qué ponerte”, lamenta este autor tan prometedor.
CREZCO
Autor: Ben Brooks
Editorial: Blackie Books
Número de páginas: 234
Precio Aproximado: 21 euros
Formato: 14 x 21 (tapa dura)
Las novelas de adolescentes escritas en primera persona con un estilo ágil y directo nacen con Las aventuras de Huckleberry Finn, se modernizan con El guardián entre el centeno, se hacen trascendentes con La naranja mecánica y se vuelven cotidianas con Menos que cero. La edad en que los autores las publican tienden a disminuir conforme evolucionan: Mark Twain era cincuentón, Anthony Burgess estaba en la cuarentena, J. D. Salinger en los treinta y Bret Easton Ellis en los 20. El paso siguiente era que las escribiese el propio adolescente. Es lo que ha sucedido con Crezco, de Ben Brooks, publicada cuando el autor tenía 18 años.
Con los años, las (falsas) autobiografías de adolescentes han puesto más énfasis en la desestructuración familiar, las posibilidades de experimentación de los protagonistas y el egocentrismo del narrador que se lanza a escribir. En el caso de Crezco no se trata solo de que el narrador, Jasper, tenga acceso a experiencias sexuales diversificadas y a drogas que este crítico ni siquiera sabía que existieran, sino que sus niveles de tedio, frialdad y autoindulgencia son bastante difíciles de superar. Encontramos, condensados, todos los atributos de la edad: inseguridad disfrazada de cinismo, nostalgia de la infancia, complejo de turista, desinterés por el mundo y sobre todo una agotadora conciencia de uno mismo: “Yo soy muy emocional pero no lo demuestro porque si lo hiciera la gente pensaría que soy débil y me atracarían emocionalmente”.
El protagonista de Crezco no tiene sentimientos sino deseos, pero en cambio dispone de amigos fieles. A los 17 años, Jasper ha tenido muchas experiencias que no lo han hecho más sabio, sino más incoherente en su desarrollo vital. Su posición moral no es muy defendible: tampoco piensa mucho en ello. Al fin y al cabo, esta etapa no durará para siempre. Pasará. Crezco no está escrito como una denuncia, aunque es lícito leerlo como un síntoma: no todo el mundo ha asumido que para ciertos menores de edad la borrachera se ha convertido en una rutina. Entre los adolescentes del libro los hay que se divierten, que se suicidan y que simplemente esperan a que les baje la mefedrona. Esta novela puede parecer centrada en un espacio y un tiempo muy determinado, pero de hecho explica una vez más la historia que ya conocemos como mínimo desde los primeros párrafos de Peter Pan, y que encontramos en filmes tan diferentes como Rebelde sin causa, Quadrophenia o Trainspotting. Ben Brooks lo actualiza a la perfección en la cita del grupo británico Los Campesinos! que incorpora al inicio de la novela: “Nos engañamos pensando que follar tiene futuro, porque el futuro se nos follará”.
Todos los lectores han pasado alguna vez vergüenza ajena leyendo diálogos en los que personajes jóvenes se expresan con palabras y puntos de vista puntos del autor, que suele ser de media edad. Actualmente, cualquier escritor adulto tiene a su disposición documentación abundante (la serie Skins, por ejemplo) si quiere añadir realismo adolescente a cualquier ficción. Pero ya no hace falta. A partir de Crezco se ha acabado narrar la adolescencia como si un explorador –o un zoólogo– se internase en un territorio desconocido. Que los narradores adultos se dediquen a novelar la ilusión, el matrimonio o el envejecimiento. Y que dejen a los adolescentes la tarea de novelarse a sí mismos.
SETENTA ACRÍLICO TREINTA LANA
Autor: Viola Di Grado
Editorial: Alpha Decay
Número de páginas: 256
Precio Aproximado: 20 euros
Formato: 20,5 x 12,5 (rústica)
En el fenómeno de los jóvenes escritores en posición de despegue se sitúa la siciliana de 23 años Viola di Grado. Junto a Silvia Avallone es una de las essordiente (emergentes), el último fenómeno de la literatura italiana, que convoca con éxito a lectores de menos de 30 años dispuestos a la identificación directa. Pero lo que en Avallone es sociología, en Di Grado se traduce en búsqueda verbal. Descree, dice, de que las palabras faciliten la comunicación y sigue la enseñanza del filósofo chino Zhuangzi –ha estudiado lenguas orientales– a fin de “deshacerse de las trampas y las convenciones del lenguaje” que, según ella, encorseta a todo el que se dedica a este oficio.
La protagonista de su novela, titulada, Setenta acrílico treinta lana (Alpha Decay), que desde su aparición en octubre ha tenido una muy buena acogida en España, es muy joven, vive en Leeds, una localidad de Inglaterra, y se viste con ropa reciclada y extravagante. Señas que coinciden punto por punto con las de la autora, que no deja que la fotografíen sin su maquillaje gótico y un estilo Minnie Mouse, con el que muchos la han equiparado a Amélie Nothomb. Pero lo que en Nothomb es irónico en Di Grado resulta muy dramático por todo lo que conlleva.
Su heroína recorre un calvario con la muerte de su padre, la locura de la madre y un desengaño amoroso, citas de una depresión ejemplificada en el agujero de un cubo de basura. “Ella querría formar parte de la belleza del mundo pero se siente excluida”, asegura su autora con naturalidad. Lo especial de su indumentaria no le hizo la vida muy fácil a Di Grado en el instituto de Catania en el que estudió. Directamente la insultaban. “Yo dedico mucho tiempo a crearme una estética personal, no por extrema vanidad. Para mí la ropa es fundamental para describirme a mí misma. Yo visto así y así es mi escritura. Es una cuestión de honestidad”, asegura distanciándose de la “moda homologada” que tanta importancia tiene en la cultura popular de su país. “Yo no soy italiana soy de Marte”, concluye uno de los nuevos fenómenos en Italia con la seguridad de la que no tiene nada que aparentar.
Begoña Arce y Elena Hevia (El Periódico de Aragón)



